lunes, 9 de mayo de 2011

ME GUSTAN LAS COSAS QUE SE REPITEN


Hace mucho calor, demasiado calor. Ellos dos van en un coche amplio, tal vez modelo 77, un coche antiguo que alguna vez fue rápido. El sujeto Uno lo compró hace mucho tiempo por las películas que veía de niño con su tío. El coche gastaba mucha gasolina pero solo el se podía dar el gusto de gastar el dinero en la gasolina y no en los moteles. Al sujeto Dos casi no le gustaba salir del pueblo, lo que a él le hacía feliz era quedarse en el pueblo, con sus amigos, tomando cerveza junto el río y hablando de mujeres y futbol, así era feliz. El sujeto Uno odiaba todo del pueblo, la misma gente hablando de los mismos chismes, sin nada que hacer, sin nadie de quien enamorarse, solo soportaba salir con sus amigos a tomar y hablar de mujeres y futbol así se le olvidaba lo patética era su vida.

Iba a ser un viaje de cuatro horas hacia la Playa número 14, con una escala en la Ciudad A. para llegar por la chica X, la chica X tenía poco tiempo viviendo en la Ciudad A. El sujeto Uno tenía mucho tiempo enamorado de la chica X. Él la invito a la playa, un viaje de fin de semana, nada de hoteles, se quedarían en casas de campaña, cocinarían la comida en la fogata, se dormirían mirando las estrellas acompañados de una botella de whisky o muchas de cerveza. La chica X dudó en ir con ellos, sería un campamento con muchos desconocidos, pero ella ya se había aburrido de la Ciudad A, ella acepto ir, pensando en que se divertiría, conocería mucha gente y tal vez se enamoraría del sujeto Uno.

El sujeto Dos acepto ir con el sujeto Uno por la única razón de que no pagaría nada, emborracharse en el pueblo con su dinero o emborracharse en la playa gratis, acepto ir para contar los chistes que había aprendido, para hablar de futbol con desconocidos y para ver mujeres en bikini.

El sujeto Uno quería ir solo, no quería llevar al sujeto Dos, quería estar solo con la chica X para poder enamorarla, pero el coche estaba fallando, tal vez necesitaría ayuda, el sujeto Dos sabía algo de mecánica y lo invitó, además el sujeto Dos tenía las casas de campaña y era muy fácil para que los dejara solos, lo único que tenía que hacer era darle una botella de whisky y dejar que se emborrache.

Hacía mucho calor, llevaban las ventanillas abiertas, las camisetas en el asiento trasero, las cervezas entre las piernas escondidas de algún Federal de Caminos que se le ocurriera mirarlos. El sujeto Uno iba muy emocionado de ver a la chica X, ya iban llegando, el sujeto Dos ya se estaba mareando por las cervezas y las curvas de la carretera. Llegaron a la casa de la chica X, ella salió, un pantalón apretado y una blusa casi transparente era con lo que iba vestida. El sujeto Dos se quitó las gafas que traía para cubrirse del sol, se quedo unos segundos mirándola y le dijo al sujeto Uno: “No mames, esta buenísima, ¿donde la habías escondido?” El sujeto Uno sonrió y le contestó mientras seguía viendo las piernas de ella: “Era mi novia, era, pero ya sabes… me gustan las cosas que se repiten”.

3 comentarios:

  1. tu seguro servidormayo 09, 2011 9:15 p.m.

    jajajajajajajajaja, mas o menos bueno, pero no tubo final mijee, no me digas que ahi se termino, continualo, va bien, jaja

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  2. jajajaajaja! lo leo y siento que es algo que te pasó a ti, y un amigo! jajajaja es una vivencia personal! pero me gusta! xD

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  3. JA! no es una vivencia personal, es solo un cuento, se me ocurrio de un frase que vi en no se donde je

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